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  • Santiago Escobar

¿Qué es el criptoarte y por qué está revolucionando el mercado?

Una subasta de arte desató la fiebre por los NFT o los token no fungibles. Obras digitales únicas e imposibles de falsificar que revolucionan el mercado pero, ¿qué son? Te lo contamos.


Fue una subasta de Chiristie’s, a distancia y sin la adrenalina que se respira normalmente en el salón. El artículo: un collage de imágenes digitales titulado “Todos los días: los primeros 5.000 días”, firmado por el autor, quien certificó su autenticidad mediante una clave criptográfica.

En términos técnicos, lo que se subastó fue un token no fungible (NFT, por sus siglas en inglés). Éste fue adjudicado por un precio exorbitante de 69 millones de dólares, los cuales fueron pagados con el equivalente de la criptomoneda Ether, la divisa que circula por la plataforma Etherum.

Para que vayamos entendiendo, si el bitcoin fue aclamado como la respuesta digital a las divisas, los NFT son considerados la respuesta digital a las obras de colección. No obstante; como siempre ocurre, hay muchos escépticos que consideran que es una nueva burbuja a punto de explotar.

Según la Economía Clásica, un activo fungible es algo con unidades que se pueden intercambiar fácilmente, como el dinero, con el cual se puede canjear un billete de 10 pesos por dos de cinco y se tendrá siempre el mismo valor.

Con un bien que no es fungible eso es imposible, pues cuenta con propiedades únicas, razón por la cual no puede ser intercambiada. Tal y como sucede con una escultura o una obra de arte como la Mona Lisa, qué tiene características que la hacen única e irremplazable. Alguien podría tomar una fotografía de la pintura o comprar una copia exacta pero solo existirá un

“cuadro original”.






Los NFT son un activo “inimitable” en el mundo digital que puede ser comprado y vendido como cualquier otro bien, pero no tienen forma tangible en sí mismos. Es decir, el comprador que pagó 69 millones de dólares por una obra digital no la podrá colgar en una pared sino que para apreciarla, tendrá que prender su computadora porque la tiene en un archivo JPG, ya que estos tokens digitales pueden ser entendidos como certificados de propiedad de activos físicos o virtuales.

¿Cómo funcionan?

Las obras de arte clásicas son valiosas porque son únicas, mientras que los archivos digitales pueden ser duplicados una y otra vez con facilidad.

Con los NFT el arte puede ser tokenizado para crear un certificado digital de propiedad que puede ser comprado y vendido. Como con las criptomonedas y los blockchains, se lleva un reporte minucioso de quién posee qué. Estos registros no se pueden falsificar porque dicho asentamiento es mantenido por miles de computadoras alredor del mundo. Adicionalmente, los NFT, también pueden contener contratos inteligentes (smart contracts) que podrían proporcionar al artista, por ejemplo, una parte de una venta futura del token.

Sin embargo, nada impide que la gente copie el arte digital. De hecho, millones de personas han visto la pieza de arte que se vendió por 69 millones de dólares del artista Mike Winkelmann, conocido como Beeple, y la imagen ya fue copiada y compartida infinidad de veces.

En ocasiones el artista retiene los derechos de autor de su trabajo para así poder continuar produciendo y vendiendo copias. Pero por su parte, el comprador, tiene un NFT que prueba que él es el propietario de la obra “original”.


Por lo anterior, la subasta de la obra de Beeple, por más descabellado que parezca pasará a la historia, aunque no sea precisamente a la historia del arte, sino de las finanzas. Aquí lo interesante no es que Beeple ya sea el tercer artista vivo más cotizado, solo por detrás de Jeff Koons y David Hockney, sino que el mundo digital y el analógico se han fusionado y están al mismo nivel en el mercado.

El mundo del arte está cambiando, por ejemplo, en mayo se realizó en Nueva York la primera gran subasta de obras de arte físicas en las que el único medio de pago eran las criptomonedas. En esta subasta fue Banksy, artista grafitero británico, el gran protagonista de la noche al alcanzar otro gran récord al vender una obra por el equivalente a 10,6 millones de euros. Es relevante mencionar que lo haya conseguido en un evento como este, que abre una brecha entre el pasado y el futuro. La validez de criptomonedas como Ether o Bitcoin como medio de pago ha sido posible gracias al acuerdo para colaborar entre las grandes casas de subastas y Coinbase, una de las plataformas de intercambio de divisas digitales más grande del mundo.

Argentina no se está quedando atrás en la digitalización del mundo del arte. En mayo se realizó Otra Feria, una iniciativa virtual que propone ofrecer “arte contemporáneo de modo contemporáneo”. Una criptoferia donde las obras sólo se pueden comprar con criptomonedas.

Uno de los cambios más profundos que nos deja la pandemia del COVID-19 es la aceleración de todo tipo de pago al terreno digital, una reconfiguración a la que poco a poco se adapta la humanidad y los agentes económicos.

La resistencia al cambio es una de las actitudes más frecuentes en el ser humano. Nos deja inmóviles agarrados al presente como si este fuera el único escenario en el que queremos vivir el resto de nuestros días.

Resistirse a estos cambios es una batalla perdida, el mundo está avanzando cada vez más rápido y tenemos que adaptarnos a las condiciones que nos impone para seguir promoviendo el arte y la cultura bajo estos nuevos parámetros, tanto para gestores como para artistas.


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